5 cosas que aprender de Steve Jobs (y otras que no)

Hay personas que marcan un antes y un después en sus sectores, Steve Jobs fue claramente uno de ellos.


Nació en California en 1955 y desde muy pequeño comenzó a interesarse por la electrónica.


En 1972 entró en la universidad de Portland y duró solo seis meses debido al alto coste. En vez de volver a casa, se dedicó a acudir a clases de oyente, a hacer cursos y a realizar trabajos mal pagado.


En unas prácticas de verano en Hewlett-Packard conoce a Steve Wozniak con el que se propone construir un ordenador y ponerlo a la venta. Wozniak se encargaría de construirlo y Jobs de venderlo.


Por contrato, tuvieron que comunicar a Hewlett-Packard su intención de construir un ordenador, lo que la empresa consideró una tontería. Fue así como en 1976 nació la empresa Apple.


En su trayecto en Apple consiguió grandes logros. Convenció al director ejecutivo de Pepsi de irse a Apple, desarrolló productos totalmente novedosos y en 1982 se convirtió en el millonario más joven con 27 años.


Tras varias idas y venidas, malos proyectos, inversiones mal planteadas y una personalidad arrolladora, Steve Jobs consiguió reinventarse varias veces tras fracasar.

A pesar de todo, es considerado el empresario más exitoso de su generación y, además de los productos de Apple y Pixar, nos ha dejado algunas ideas que todos deberíamos seguir para hacer crecer una empresa:


  1. Creer en el producto por encima de todo. Esta era la mayor virtud y también el mayor defecto de Jobs. Creía totalmente en aquello que ofrecía y se implicaba al máximo en cada uno de los detalles. Su entusiasmo era contagioso. Por el contrario, también hacía que se convirtiera en una persona arrogante y obsesiva incapaz de reconocer los errores. Creer en el producto es la clave básica para cualquier empresa o emprendedor, pero hay que saber cuándo nos estamos equivocando o qué se debería modificar.

  2. La importancia del diseño: Jobs estaba obsesionado con el diseño de cada uno de sus productos, no solo se preocupaba porque el diseño visual fuese bonito, también que fuese agradable al tacto y al resto de sentidos.

  3. La calidad es el elemento esencial: Si había algo fundamental en los productos de Jobs y de Apple era la calidad. Nada importaba si el producto no era bueno. Una vez que conseguían el producto perfecto, ya entraba en juego el resto de factores: diseño, necesidades, marketing…

  4. Aprender del fracaso: En 1985, Steve Jobs abandonó la compañía que él mismo había creado tras el fracaso del Macintosh. No porque el producto no fuese bueno sino porque las expectativas que Jobs tenía y había generado eran inmensas. En lugar de hundirse o retirarse con su dinero, compró en 1986 la empresa que luego se conocería como Pixar y comenzó a firmar acuerdos con Disney para producir películas animadas. Aún con la espinita del Macintosh, decidió fundar una nueva empresa y crear un ordenador. En 1996, Apple adquirió el nuevo software haciendo que Jobs volviera a formar parte de la compañía.

  5. Piensa diferente: Think different fue es eslogan utilizado por Apple en 1997, tras el regreso de Jobs. Con este eslogan, convertido en mantra, se motivaba a las personas a diferenciarse del resto. Como decía el spot “las personas que están lo bastante locas como para pensar que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen”. Por ello, diferenciarse de los demás y apostar por cosas nuevas es otra de las grandes ideas que nos enseñó Steve Jobs.

Algunos lo definen como un visionario, otros como un genio, otros como un loco. Gustara más o menos, Steve Jobs fue una persona adelantada a su tiempo, revolucionaria, por ello, por las veces que cayó y volvió a levantarse y por el gran ejemplo de las compañías mundiales que llevó a lo más alto, Steve Jobs es un claro ejemplo a seguir.


Sin embargo, también es muy importante recordar algunos aspectos negativos del empresario:

  • El fin no siempre justifica los medios. Se le criticó en su día el mal ambiente en su empresa y las pésimas condiciones de sus trabajadores.

  • Hay que saber escuchar las críticas. Jobs estaba rodeado de personas que le aconsejaban y ayudaban, aunque pocas veces escuchaba algún comentario que no fuera para darle la razón. Es importante reconocer cuándo nos equivocamos.

  • No hay que obsesionarse con la perfección. Está claro que la perfección no existe. Hay que centrarse en la demanda de nuestros clientes y en cómo podemos satisfacerlas, preocuparnos por hacerlo lo mejor posible sin caer en el error de volvernos paranoicos.

Si quieres saber más de la vida del empresario hay varias películas y libros que cuentan su biografía y de las que puedes aprender las virtudes y los errores de este, a pesar de todo, grandísimo empresario.


Steve Jobs

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