Los errores de no escoger al cliente ideal

Seguimos con la temática de esta semana: ¿cómo escoger al cliente ideal?


Hace unos días, en nuestro último post de Instagram dábamos algunas claves para escoger a tu cliente ideal.


Cuando comenzamos una nueva empresa, escoger a los primeros clientes siempre es un quebradero de cabeza. No sabemos cómo vender ni que precios poner, por ello, cometemos algunos errores que solo vamos aprendiendo cuando somos capaces de valorar nuestro trabajo y de aprender a escoger a los clientes. Hoy vamos a especificar los errores de no hacerlo, de aceptar cualquier trabajo y de no valorar nuestros esfuerzos.


Pongámonos en situación. Un cliente nos llama y nos pide un presupuesto. Es el primer o segundo cliente para el que trabajamos por lo que nos viene, automáticamente, una pregunta a la cabeza:

¿Qué presupuesto doy al cliente para que acepte mis servicios?

ERROR


Con ello estamos haciendo varias cosas:

  1. Adaptar nuestros precios al cliente.

  2. Desvalorar nuestros conocimientos y nuestro trabajo.

  3. Aceptar un trabajo con malas condiciones.

  4. Mal acostumbrar a los clientes.

Por lo tanto, la pregunta no es ¿qué presupuesto le doy para que acepte mis servicios? Sino ¿cuánto cuesta lo que le voy a aportar?


Hay que enseñarles que LOS PRECIOS NO SE REGATEAN, están ajustados teniendo en cuenta nuestras nociones en el sector, la experiencia y las horas que nos va a llevar dicha labor.


Tenemos que aprender a decir: NO, GRACIAS, si un trabajo no nos conviene. Y, como decíamos en el post en Instagram, coger experiencia no es una excusa para hacer un trabajo gratis o mal pagado.


Recuerda que nos interesa identificar al cliente, detallar sus características pero, sobre todo, hay que trabajar con personas y empresas que quieran invertir en tus servicios, que los consideren fundamentales para llevar a cabo su labor y que no les importe pagar un precio por ello.


Si fueras a hacerte una operación quirúrgica ¿escogerías al cirujano más barato o al más bueno?

Pues con el resto de servicios es igual. Si das un buen trabajo te mereces, al menos, que te lo reconozcan. Y ya no solo con el precio. A esto se le añaden los tiempos, las formas...


Trabajas para ellos pero no son tus jefes. Tú eres tu propio jefe. Así que no te dejes intimidar.


En cuanto a los tiempos, cada trabajo lleva un proceso. Habrá casos que lo necesiten antes o después, solo tú eres responsable de decidir cuánto tiempo te va a llevar y si puedes conseguir terminarlo en menos tiempo o no.


En definitiva, nuestro trabajo lo determinamos nosotros, los tiempos, el precio, los procesos. Los clientes pueden pedir un presupuesto, después, pueden aceptarlo o no. Pero no tengas miedo de poner un precio justo porque el cliente que valore tu trabajo y lo que le aportará en su empresa, no le importará pagar más o menos.


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